el mejor regalo para niños de todos los tiempos

Ni juegos de construcción, ni muñecas, ni cocinitas, ni coches teledirigidos, ni cuentos… tenemos el regalo perfecto, el regalo definitivo para acertar con tus hijos. Es más fácil de lo que piensas, está al alcance de tu mano y no hay que hacer largas colas. El mayor regalo que podéis hacerle a vuestros hijos es TIEMPO. Tiempo de calidad, tiempo en familia, tiempo para escuchar, hablar, reír, jugar, disfrutar… ¡Un regalo que no tiene precio! ¿o sí? Ahora entenderéis por qué…

Y es que ya lo decía Dani Martín, ¡Qué caro es el tiempo!… caro por valioso… y valioso por el valor que hay que darle a ese tiempo, lo más preciado que tenemos y lo más preciado que podemos regalar y compartir. La vida es eso, un tiempo que nos regalan y como tal hay que apreciarlo. Cuando te hacen un regalo, también se llama presente. ¡Qué curioso! Al hablar de tiempo este sinónimo de regalo (presente) cobra más sentido. El presente, el ahora… no vivir de un pasado ni pensando en un futuro. Sino aprovechando al máximo el único momento real que sabemos que existe.

Sin embargo, la rutina y el día a día de muchas familias impide que los padres y las madres pasen tiempo con sus hijos. Con los horarios desorbitados y la presión laboral de la que sus padres no pueden escapar, son muchos los días, las tardes, las horas que los pequeños pasan solos, con abuelos, o con muchas actividades extraescolares para completar esas largas jornadas laborales de los padres.

mejor regalo para niños tiempo

Mejor regalo para niños: tu TIEMPO

Por eso, no podemos enmascarar la ausencia con los más pequeños en forma de regalos. Hay muchas familias donde la no atención a los pequeños se intenta compensar con miles de regalos materiales. Ese dinero que ganan en esas jornadas de trabajo traducidas en comprar su felicidad mediante la apertura de muchos paquetes ese día, generando una infelicidad a pesar de, aparentemente, tenerlo todo. Y es que no se trata de aparentar, porque realmente no lo tienen todo, les falta lo que más anhelan, lo que parece que no se puede comprar con ese dinero.

Hace tiempo leí una especie de cuento con una moraleja brutal que me hizo reflexionar justo sobre este tema y sobre la naturaleza de la sociedad en la que vivimos y donde todo, absolutamente todo, hasta el ocio familiar, se ha mercantilizado. Os lo contaré, porque bien podría ser un cuento, bien una historia real que te cuente cualquier familiar… La historia decía así:

«Un niño se quedó despierto hasta tarde esperando a su papá. Mientras cenaba le preguntó, papá, ¿cuánto ganas en una hora?. El padre, molesto y cansado de todo el día, le contestó al niño de mala manera que no era un tema para discutir o hablar con niños. Le invitó a irse a la cama. El niño antes de irse, volvió a preguntarle: -De verdad, papá, es importante, ¿cuánto te pagan por trabajar una hora?. El padre, agotado, le respondió, ¡100 euros! y vete a dormir. El niño le preguntó entonces, ¿me podrías prestar 50 euros?

Antes esta pregunta el padre se enervó mucho y le contestó: ¡Querías saber lo que gano para pedirme dinero! ¿No te vale con tener de todo y con que trabajemos para que no te falte de nada? Vete a la cama… El niño, triste y lloroso se fue a la cama.

Mientras, el padre se quedó pensativo. No era normal que su hijo hablara o le pidiera dinero. Pensó que igual le había contestado mal y después de un rato dándole vueltas fue a la habitación de su hijo: Peque, creo que no te he contestado muy bien, toma, aquí tienes los 50 euros. El niño se puso como loco de contento y sacó de debajo de la almohada otros 50 euros. Los juntó y le dijo a su padre: toma papá, 100 euros. ¿me puedes vender una hora de tu tiempo para que la pases conmigo y vengas antes de trabajar, para jugar y cenar juntos?»

mejor regalo para niños tiempo

Yo cuando lo escuché, personalmente, me quedé muy removida y bastante tocada. La inocencia de los niños llevada al máximo. La realidad vista desde sus ojos y como son capaces de eliminar todo lo superficial y ver lo que realmente importa: el tiempo.

Parece que en el mundo en el que vivimos el tiempo es un valor tan caro y preciado que los padres no pueden «perderlo» con sus hijos. Cuando en realidad lo que estarían haciendo es ganarlo, ganar tiempo, ganar vida. No vale con regalarles la tablet más cara o mil juguetes, los niños necesitan tiempo, ser escuchados, atendidos, sentirse también «valorados». El exceso de regalos además ya vimos que tenía muchos efectos negativos en los peques.

El trabajo y las actividades cotidianas impiden, en muchas ocasiones, que los padres pasen tiempo con sus hijos. Muchos llegan a casa cuando los pequeños están a punto de acostarse (en otros post hablaremos además de los malabares que hacen las familias para que los niños no estén solos). Además llegan cansados del día, sin ganas de jaleo, de ruidos, de historias, de que sus hijos les interrumpan la calma que quieren al llegar a casa. Muchos prefieren hasta que ya estén casi metidos en la cama si no durmiendo… Y eso, perdonadme, pero es muy triste y nos tiene que hacer reflexionar y replantearnos muchas cosas, como padres y como sociedad.

A los padres parece que lo único que interesa es que a los hijos no les falte de nada y darle lo mejor en educación, ropa, juguetes… Pero realmente les falta todo, les faltan sus padres, les falta su tiempo. ¿Para qué quieren unos juguetes si no pueden jugar con ellos y sus padres? ¿Para qué necesitan ropa nueva si no pueden salir con sus padres a pasear?  Muchos padres ni siquiera llegan a conocer a sus hijos ni saber sus gustos porque no les escuchan, no hablan con ellos, no saben cómo se sienten, lo que piensan, lo que anhelan, lo que desean y sueñan. Hasta que de repente, zas, una pregunta como la de cuánto cobras por hora, te devuelve a la realidad.

Es triste tener que recordarle a los padres que agenden en su día a día tiempo para sus hijos, que programen actividades junto a ellos. Porque ellos lo necesitan, necesitan ese tiempo de calidad con los papis. No un tiempo en el que los padres estén sin estar… es decir, no que estemos presentes físicamente en el salón sin hacerles caso, pendientes del móvil, de llamadas, con la cabeza en mil sitios menos en nuestros hijos. Necesitan tiempo pleno, de dedicación, de escucha, de compromiso y de compartir unos con otros.

Así que este año, dedícale tu tiempo, gasta tu valor más preciado con ellos, programa actividades y regala experiencias, seguro que las disfrutan mucho más que lo que haya dentro de esas cajas con enormes lazos al lado de los árboles de navidad. Además, como en nuestro caso, si tenéis varios hijos, procurad pasar tiempo a solas con cada uno de ellos para hacerlo sentir importante.

Ya sabéis, el mejor regalo para los niños es vuestro tiempo.

pasar tiempo con los niños el mejor regalo